miércoles, junio 02, 2010

Palabras de Ser libre 1062010




Por Ismari Perez


"Libertad,ese regalo de Dios que es indispensble para el ser humano.
Libertad para decidir,libertad para opinar, libertad para escoger, libertad para creer, libertad para crear,libertad para mudarse, viajar o quedarse donde uno anhele, libertad para so~ar,libertad para viajar, libertad para comprar, vender o regalar, para intercambiar ideas, ambiciones , sue~os.
Libertad para utilizar la tecnologia que el mundo entero disfruta.
Libertad para viajar a mi propio pais sin visa.
Libertad para que los mios me visiten sin que sea un delito.
Libertad para los cubanos."

1 comentario:

Anónimo dijo...

De la migaja.
http://wp.me/pivAk-3U5

Cuba, o sea la dictadura castrista, que ya sabemos que no tenemos país, no existe, es sólo una dictadura a la que desde hace 50 años se le llama Cuba, trasladó a 6 presos políticos a cárceles dentro de sus provincias. ¡Qué buena es la iglesia, qué buenos son los Castros! Exclama la prensa, y a los ebrios del castrismo de toda la vida se les moja la chancletica.

34 Damas de Blanco, más una que no lo era porque había renunciado, y de pronto, al parecer se reincorporó, Miriam Leiva, firmaron para que las Damas de Apoyo no volvieran a marchar pacíficamente junto a ellas. Las firmas de Laura Pollán y de Bertha Soler no estaban, pero aún no he hablado con ellas, por lo que no puedo afirmar nada y espero a que ellas hagan declaraciones a la prensa. Miriam Leiva es la esposa de Oscar Espinosa Cheque, perdón, Chepe, y desde hace rato intenta crear caos entre las Damas de Blanco. No me lo ha dicho nadie, lo he visto, los he leído. Ella, su marido, así como Héctor Palacios, fueron los mismos que le pidieron a unos cuantos presos que hicieran una carta a favor del concierto de Juanes en La Habana. Yo tengo memoria, y visual, mucha.

De cualquier modo, pese a Miriam Leiva y a las que sean, el éxito de conseguir el traslado de esos presos no se le debe a la iglesia, ni al régimen, se le debe a la fuerza tremenda de Reina Luisa Tamayo Danger, otra Dama de Blanco que tampoco firmó la carta, y a las Damas de Apoyo que engrosaron las filas de las Damas de Blanco durante todos esos días en que, después de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, ellas marcharon solas, fueron reprimidas, insultadas, golpeadas. El mundo las reconoció gracias a su valentía, y el mundo se hizo eco de su dolor y de sus demandas.

Pero ellas marchaban pidiendo la liberación total de los presos políticos, no el simple traslado de una cárcel a otra. Así que no cantemos victoria, ni digamos que se ha ganado plenamente. Es muy doloroso tener a un familiar encarcelado, y cualquier cosa que se haga por liberarlos merita la pena, cualquier cosa digna, como escribió el esposo de Bertha Soler, Ángel Moya, también en prisión desde la Primavera Negra del 2003.

Todos los presos deben ser liberados, ese es el objetivo. Y esta causa son los presos políticos y sus familiares y sus mujeres quienes deben ganarla.

La iglesia debería hacer una declaración humilde, tal como la caracteriza, en ese sentido dejando claro a quiénes respaldan ellos, dejando claro que esta es una batalla de las Damas de Blanco por la libertad, quienes durante 7 años han caminado pacíficamente en dirección a una iglesia, y han orado infinitamente en ella. Esta es una batalla ganada, a medias, por las Damas de Blanco y las Damas de Apoyo.

Basta ya de aceptar las migajas de la dictadura, debe quedar claro que se espera la liberación total de los presos políticos, sin condiciones. Y que no debe jamás mezclarse el caso de los cinco espías con esto.

Zoé Valdés.